l
width="475" height="400">
.:Tuesday, April 17, 2007:.
::

Bob against arrogance

Marx, Beethoven, Lenin... Dylan?

Es incuestionable que los genios que han existido en la historia del hombre, incluidas las extrañas individualidades del mundo paranormal, han correspondido a su época. Y su genialidad residió en la capacidad de percibir la realidad, y su curso, y en la habilidad de transmitirla al mundo.

Y el campo de la música no fue la excepción de tener en sus filas a genios o revolucionarios de su época. Lo fueron Beethoven y Mozart, entre otros de su tiempo en la llamada música clásica, o como Bob Dylan en los turbulosos años 60’s del siglo pasado. En tiempos en donde el naciente Rock and Roll era encasillado, por los conservadores y racistas, como una estridente música demoníaca de negros y delincuentes juveniles, aunque esta ya había cobrado vida propia. El Rock, desde su cuna negra del Rhythm&Blue ya se había enraizado en el espíritu de la juventud americana a fines de los 50’s. Little Richard, Chuck Berry eran los afroamericanos que sacudian a la nación entera borrando prejuicios raciales, aunque fue Elvis Presley el gran embajador anglosajón encargado de realizar el “Crossover”. Sí, fue Elvis Presley, el blanco que cantaba como negro, el que llevó adelante aquel cimbreante movimiento de caderas, pelvis y piernas que cautivo a la juventud entera... No en vano se hizo merecedor al titulo de “El Rey del Rock and Roll”.


Pero ¿qué pasa con un artista que sacó su primer disco en 1962, que tiene cerca de 50 discos editados en donde cada canción es un mundo y cada mundo respira por si mismo?.

Cuales son las expectativas que uno debe tener al ver en vivo a artistas ya ravolucionarios como The Rolling Stones, U2, Van Morrison o Bob Dylan?

Las mias eran altas, y así fué como llegué al Heineken Music Hall, esperando a un personaje especial no sólo por su obra musical sino también por su complejo acercamiento a la literatura, por ser un cronista, un escritor de aquellos y estos días, un hombre que ha vivido una vida extrema y que aún hoy, por ejemplo, ama seguir en un tour permanente (desde 1988 está metido en el 'Never Ending Tour).
Pero no...

Bob Dylan entonces es más que Bob Dylan, es ante todo una leyenda viva pero una con el ego muy llevado por los años.




Yo esperaba ver al hombre y no a la voz que combina cada canción con una banda a la que no le dan nada de flores, siendo una muy buena banda con muy buen swing.

Ya me habían dicho algunos que se corría el riesgo de ver a Dylan en un mal día y eso significaba un mal show (al igual que Van Morrison o tal vez Cooder) , pues desgraciadamente quedé esperando más del viejo Bob de lo que él dió en Amsterdam.
Tal vez porque no me dejaron entrar la cámara o porque afuera andaba Lucas escarbandose la mente para olvidar el frío, o quizas porque de la emoción o del cansancio me desmaye en la mitad de miles de personas.

No sé, yo sigo disfrutanto cada canción de Dylan. Cada vez que suenan algunas de sus canciones maravillan el presente, lo invaden de ese folk fugitivo pero quedan flotando llenas de intrigas, llenas de signos de pregunta que las alejan aún más de mi. Un posible acercamiento, hubiera sido oir al mismo Dylan hablar de su música, pero no...el hombre no mandó ni un saludo, ni un chiste, ni ninguna clase de anécdota. Nada, él estaba metido en su música sin dejarme entrar...

quizá la respuesta mas acertada en estos casos, sea simplemente entregarme a la música, disfrutar el segundo que la melodía golpea mis tímpanos, vivir intensamente con inconsciencia cada canción sin hacerme tantas preguntas y sin esperar que el artista saque a alguna fan del publico y le cante Lay,Lady,Lay. Aunque hubiera sido una buena noche si el hombre se conectara más con el público.

Quizá disfrutanto más a la música que a la leyenda sea la única forma de poder entrar al universo de artistas tan grandes y geniales como Bob Dylan.

Labels: ,

::

.:Lo wrote this at: 1:10 PM:.
...